domingo, 2 de mayo de 2010

La fotógrafa Zana Briski, conocida como la tía Zana por los niños del barrio rojo de Calcuta, vive por dos años en esta zona. Todo comienza con la intención de fotografiar, las vidas de las prostitutas, pero al llegar y convivir en su entorno, encuentra un nuevo enfoque: los niños, su vida, sus preocupaciones, etc. Es cuando decide regalarles cámaras y darles clases de fotografía. Son sus mentes inocentes y frescas las que realizan las mejores fotografías, recurriendo por este medio a encontrar una salida o válvula de escape para olvidarse un poco de sus problemas y preocupaciones.
Al convivir con ellos, empieza a sentirse responsable por su futuro, educación y su mayor preocupación es que se introduzcan, al igual que sus madres y abuelas a la prostitución. Estos niños, dentro de su inocencia y despreocupación, hablan de temas maduros y saben que les podría deparar el destino, forjándose a prepararse académicamente y mejorar su situación.

Las imágenes que producen estos niños reflejan sus vidas, días normales, familias y visitas organizadas por Briski. Diversos fotógrafos quedan asombrados por el material producido y les abren las puertas al mundo de la fotografía profesional, presentándoles futuras oportunidades. Sin embargo, muchos, por cuestiones familiares desisten o se ven afectados por los criterios o costumbres familiares, creando cierta frustración a Zana y al espectador.


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